Hasta que caigan los muros 1. La prisión es…

“Si me preguntaran qué es la cárcel, os respondería, sin dudar, que es el basurero de un proyecto socioeconómico determinado, al cual arrojan a todas aquellas personas que molestan dentro de la sociedad: por eso la cárcel alberga principalmente pobres…” Seguir leyendo “Hasta que caigan los muros 1. La prisión es…”

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Educación alternativa, el profesor Héctor García valora la vuelta de la filosofía a las aulas

Por Miguel

El pasado 20 de octubre entrevistamos para nuestro noticiario a Héctor García, profesor de filosofía de un instituto de Madrid y coautor del libro Aprendiendo a obedecer para hablar sobre la reintroducción como obligatoria de la materia de filosofía en 2º de bachillerato.. Como nos pareció que en esta conversación se trataron temas importantes relacionados con la educación, hemos transcrito la entrevista para que podáis profundizar sobre el tema.

P: El acuerdo entre los partidos mayoritarios (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) culmina en un pacto que supondrá la vuelta de las materias de Ética en 4° de ESO, y filosofía e Historia de filosofía en bachillerato. ¿Qué opinas sobre esta medida?

R: En realidad no es una vuelta, es una modificación de la situación actual. Ahora mismo, filosofía es obligatoria en 1º de bachillerato para todo el mundo y optativa en 2º. En 4º de ESO existe una asignatura llamada valores éticos, que es la alternativa a la religión. Además existe también la posibilidad en Madrid de ofertar filosofía en 4º de la ESO, aunque pocos centros lo hagan. Por tanto, hablar de vuelta es un poco exagerado, irse no se ha ido.

¿Qué se desprende de esto? Por un lado una legitima preocupación de los docentes de filosofía por sus horas de trabajo claro. Si un profesor no puede impartir su materia exclusivamente, si no puede completar su horario dando solamente ética y filosofía, es muy posible que acabe dando asignaturas que ni le corresponden ni le interesan, ya que así está un poco el sistema de enseñanza estatal.

En el caso de la privada o de la concertada, si no se cubren con esas asignaturas las 25 horas lectivas, pues no te queda más remedio que tener un contrato basura, con un sueldo equivalente. Luego, supongo que hay que suponer la buena voluntad de algunos profesores y de los profesionales de la filosofía que hacen estos días muchas declaraciones en la prensa, de los que viven de ella, de los que viven fundamentalmente de la docencia universitaria y de publicar libros, que hay que suponer que defienden el saber filosófico porque obviamente creen en él y consideran que una asignatura, esta forma peculiar de expandir el conocimiento, sería la mejor forma de que la gente conociera su campo.

Y por último estarían los grupos políticos que supongo que cada cual está jugando a su asunto ideológico, aunque sus intenciones nunca las vamos a poder conocer del todo. Presuponiendo las oscuras como es habitual, pero es muy difícil saber que hay detrás de cada una de las aprobaciones de leyes que hacen los poderes públicos, ya que no suelen decir exactamente por qué lo hacen. Sí que es verdad que donde Podemos por ejemplo puede ver una manera de acercar el llamado pensamiento crítico a la gente, pues el PP puede estar concibiendo la filosofía como un acercamiento a la trascendencia que tiene un peso grande en la filosofía y en el temario, que si la usas digamos convenientemente es al final un acercamiento a la religiosidad, que es lo que el PP podría estar pensando.

P: ¿Qué opinas de los contenidos marcados por el ministerio de educación para estas materias?

R: La LOMCE, la última ley educativa que todavía está en vigor es un despropósito. Ya solo por el mero hecho de ser una ley tiene su grado de incomprensible y de absurda. Piensa que una ley educativa al final quiere que todas las personas de la misma edad, por ser de la misma edad, independientemente de otras circunstancias, tengan interés exactamente por los mismos contenidos, y que además a esas personas se las mida por el mismo rasero, se apliquen lo que se llama instrumentos de evaluación que, traducido al lenguaje popular no es ni más ni menos que poner notas de 0 a 10.

La LOMCE, que hace lo mismo que las anteriores (leyes educativas), además añade una novedosa perversión: lo que llaman estándares de aprendizaje, que son más o menos como cuando el modelo de fábrica de Ford decidió que para aumentar el rendimiento había que calcular cuánto tardaba un trabajador en apretar una tuerca, en cambiarse de mano una herramienta, en pisar un pedal o apretar un botón… Entonces, se descomponía el movimiento y se calculaba cuantas piezas se podían hacer en una hora. Bueno, la LOMCE más o menos hace lo mismo: dice, por ejemplo, hay un contenido que se llama filosofía y ciencia, entonces dice qué tiene que aprender exactamente un alumno y como hay que medirlo, y dice por ejemplo qué autores hay que leer, o te dice que hay que valorar positivamente la contribución a la moral de lo que ha hecho, por ejemplo, el cristianismo medieval, y tú llegas a la edad media y tienes que medir, se supone, que los alumnos valoren positivamente la contribución a la moral que ha hecho el cristianismo medieval. Hay que suponer que si un alumno valora esto como algo negativo, un alumno que sea nietzscheano por ejemplo, pues debería suspender la evaluación o por lo menos es estándar. Total, que es una majadería, y sobre todo es una manera de concebir la educación como una empresa.

En cuanto a los contenidos, la verdad es que han ido cambiando poco. En los 15 años que yo me muevo en el mundo educativo, más o menos se habla de lo mismo. En general, eso sí, ha ido aumentando la defensa de la “santísima trinidad” del sistema: la defensa del régimen parlamentario, sobre todo en el caso de la Ética, que es cada vez más una versión laica del catecismo, muy parecida a la de educación para la ciudadanía, que era una especie de catecismo demócrata-capitalista; la defensa de la propiedad privada, que ahora está camuflada para todas las asignaturas e insiste una y otra vez el ministerio y la comunidad en mandar a los centros educativos instrucciones para que así lo hagan, la defensa de la llamada iniciativa emprendedora. Fijaos, hay un estándar de esos que decía, en filosofía en 1º de bachillerato que dice: “es capaz de diseñar un proyecto empresarial sobre la base de la filosofía”, o sea, la majadería llega a unos límites incomprensibles. Y la tercera pata de esta “santísima trinidad”: la defensa del estado como entidad garante de los derechos, algo que está actualmente en 4º de la ESO, en 1º y 2º de bachillerato, el estado como un pacto libre entre las personas, como la única manera de regular el salvajismo de los seres humanos, en fin, todo lo que no sea eso queda fuera. Por supuesto quedan fuera las mujeres filósofas, quedan fuera otras visiones por exclusión y sobre todo quedan fuera temas que puedan interesarle más a los muchachos. Eso tiene que ver con todas las leyes.

P: ¿Extraes algo positivo de esta situación? ¿Y algo negativo?

R: El argumento que más celebra la obligatoriedad de la filosofía es el argumento de la felicidad, el que se ha distribuido estos días es que la filosofía es la asignatura que puede concebir gente crítica. En realidad, yo esto lo he podido comprobar a lo largo de mis años de docencia y de contacto con otros compañeros y compañeras, la mayoría del profesorado, a pesar de las leyes, el profesorado de filosofía (esto no ocurre en todas las asignaturas), hace con la asignatura lo que le da la gana. Aunque mañana cambie la ley o ésta diga que hay que estudiar metafísica, si un profesor, y eso lo hacen mucho los profesores antiguos por ejemplo, considera que en primero de bachillerato la lógica proposicional es algo estupendo, la chavalería se va a pasar tres meses diciendo que: si “p” o “q” entonces no “p”. Vamos a ver, ¿qué pensamiento crítico desarrolla eso? ¿Qué es lo que dicen que volverá a las aulas de pensamiento crítico? Si alguien hace de la lógica por ejemplo o quién sea tomista se puede pasar un mes o dos meses hablando de Santo Tomás en su aula, ¿qué pensamiento crítico va a generar el que un profesor te diga lo que tienes que aprender de forma constante? Eso es la antítesis de lo crítico.

En general, el profesorado vive más bien de espaldas a las leyes educativas, bueno, menos para presentar los documentos oficiales a la inspección, donde decimos habitualmente todos que vamos a acatar la ley, y luego cada uno hace de su capa un sayo. Eso estaría bien, lo de desobedecer la ley, si no fuera porque en general, y aquí entra otra vez el choque con el pensamiento crítico en general, el desafío no está hecho desde el planteamiento del derecho del alumnado a reflexionar, a criticar o incluso a decidir: está hecho más bien desde la defensa del cortijo del profesorado, un poco así como “en mi aula mando yo y aquí no se mete nadie”.

Para empezar un pensamiento crítico, probablemente el profesorado tendría que empezar a buscar qué es lo que al alumnado le interesa o le puede servir como herramientas críticas, y eso, generalmente, no existe. Excepto, en esta situación en la que cada cual cierra la puerta de su aula y dice más o menos lo que le interesa más, esto no ocurre en segundo de bachillerato, ahí está la amenaza de selectividad y ahí ya los juegos son menos. Y aquí los contenidos ya tienen más importancia, sin embargo no van a variar, o sea, llevamos desde que yo era alumno y mucho antes explicando a Platón, Aristóteles, los Medievales, Descartes, los Empiristas, Kant, Marx, Nietzsche, etc. Y yo no he visto que la gente haya sido crítica de forma masiva por tener que leer un fragmento de la ideología alemana. Si el alumnado fuera crítico, que estaría muy bien, igual lo primero que hacía era mandar al profesor de filosofía a paseo, y cuando fuera a contarles por ejemplo que Santo Tomás defendió cinco vías para demostrar la existencia de Dios, si el alumnado fuera crítico lo que haría sería reírse en su cara, porque es como querer usar cinco argumentos para defender la existencia de los reptilianos, es ridículo.

En fin, el pensamiento crítico es mucho más que una asignatura y la filosofía en realidad es mucho más que una asignatura. Probablemente los argumentos de su defensa tengan más que ver con intereses profesionales, que son legítimos insisto y que a todos nos dan de comer y que es importante que existan, y menos con la generación por medio de una magia de cuatro horas a la semana en el caso de la filosofía, de dos horas a la semana en el caso de ética o valores éticos, la creación de una generación de gente combativa que analiza críticamente lo que le rodea, que es capaz de distinguir la manipulación propagandística o la política. Eso no tiene exactamente que ver con una asignatura, si no con unas prácticas o con unos contextos que la escuela en general no proporciona.

Ahora sí, yo celebro que muchos compañeros y compañeras no sean obligados a impartir plástica o teatro, o cualquiera de las otras materias que también han sido muy maltratadas por la visión neoliberal de la educación, que en realidad es la que comparten todos los grupos parlamentarios.

Irradiando 16. Buceando en las violencias machistas

¿Qué se te viene a la mente cuando te hablan de violencia de género? Al plantear esta pregunta muchas personas tenderemos a visualizar la imagen de la mujer con el ojo morado, el marido que llega borracho a casa, o el juicio para decidir quién tiene la custodia de los hijos. Pero hoy no hablamos sólo de eso. La violencia está en la carga excesiva de trabajo al asumir los cuidados, en las interrupciones cuando una mujer habla en un espacio público, en los tacones obligatorios en el uniforme de trabajo, en el “Qué bien tocas la batería para ser una tía!”, y en el “Yo soy hombre, no puedo ser feminista”. Seguir leyendo “Irradiando 16. Buceando en las violencias machistas”